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miércoles, 5 de mayo de 2010

Mensaje de Jesús de Nazareth

Vive con alegría hermano este reencuentro espiritual, el cual te permite comprobar la real existencia, de quién fue mi esposa, de tu hermano Jesús, comprueba hermano, elabora con tu intención esa necesidad que tienes, de acercarte al Bien, de acercarte a Dios, y este Acto sencillo, humilde, con una historia real y concreta de nuestro paso por esta vida humana, de nuestro paso por tu planeta, de como forjamos en ese momento, con nuestra propia energía espiritual, con nuestra propia libertad, el convencimiento que teníamos de aquello que practicábamos, con nuestro ejemplo, con nuestra acción, aquello que hoy esta Escuela te trasmite hermano.

Lo sabes nos fue muy difícil y solo no hubiese podido continuar, por eso me acompañaron esos dos Espíritus de Luz, que fueron mis padres, por eso también tuve sentimientos humanos como los que tu tienes, y plasmé mi atributo amor, lo manifesté con mis Discípulos, con mi familia, con quienes se acercaban, con quienes sufrían, y con este espíritu que hoy tienes la posibilidad de reconocer, como quién fue mi esposa, mi compañera, a quién le entregaba muchas veces mi tristeza, y encontré en su compañía, también ese sostén por eso hermano no me veas, no razones que soy distinto a ti.

Soy tu hermano me llamaron Jesús, tuve una vida humana y esa experiencia me permite acercarme, no solo a quienes componen una Institución religiosa y me nombran, sino a todos aquellos, que quieren hacer de su propia realidad espiritual, un cambio una modificación, redimirse como lo interpretas,

¡Dejar de sufrir es tan simple hermano!

Es tan sencilla también tu tarea, como te dije comprueba que quien me acompaña en este instante, me trasmitió su sentimiento humano, su amor fraterno, su contención, su comprensión, lo necesite, disfruté de su compañía humana, es el amor hermano, es esa vibración que te a cerca que te hermana. Voy a permitirle que trasmita su expresión, querida hermana puedes expresarte.

Mensaje de Magdalena:
Gracias Maestro a quien quiera oír, Magdalena quiere contarte hermano, con la anuencia del Maestro, lo que sintió a su lado. ¿Me permites Maestro?

Contesta Jesús: Adelante hermana.

Continúa de Magdalena:
Seguí al predicador, admiré al Maestro
y me enamoré del hombre

Sensaciones y sentimientos que se entrelazaban fuertemente hermano, no podía creer que ese ser, ese ser a quién admiraba podía en algún momento, reparar en mí como mujer, pero así fue hermano, y me di cuenta que lo mejor estaba a mi lado, que lo mejor por momentos, necesitaba ser escuchado por esta humilde mujer y no podía convencerme hermano.

Tenía que estar a su lado, tenía que acompañarlo a su sombra si me lo permitía, tenía que estar para cuando quería cobijarse, porque sentía, que los hermanos a quien Él quería llegar, no lo comprendían, le daba las fuerzas; los momentos de disgustos, como algunos tantos momentos que hemos pasado de mucho esplendor y dicha, eran iguales ¿Sabes porque?

Porque el amor ante la dicha o la desdicha es inalterable.

Fui su esposa ¿Como íbamos a unir este amor ante los religiosos que lo habían echado de su templo, por llevar la verdad?
Fuimos los cuatro, con sus padres, con María con José, como Jesús, mi amado Jesús quería, a la cima del monte, donde el silencio se transforma en paz; y donde esa paz te acerca en vibración al Creador, solo de Él podía Jesús aceptar esta unión, junto a sus padres.

Y nos amamos hermano como un hombre y una mujer, hasta que llego el momento que siempre presentía pero que no podía creer.
Mateo acudió a mi lado porque Jesús en su calvario me necesitaba.

Como no iba a estar a tu lado amado, amado Jesús, no podía creer hermano lo que veía, esa muchedumbre a quién ese hombre había amado.
Porque Jesús solo sabía amar
Jesús solo supo dar

Querían verlo muerto no lo podía creer, me resistí, me retiraban de su lado, volvía avanzar hasta que sucedió y llegué a sus pies ya con su cuerpo inerte, había desencarnado mi amado, mi Maestro, Jesús, solo toqué rozando con mis dedos sus pies, y alguien un hombre que hacia las veces de guardián, se acercó a mí cautelosamente, temerosamente como yo lo estaba, para ayudarme y él me ayudó a poder bajar de esa cruz, ese cuerpo tan amado.

Fui yo hermano con la ayuda de ese guardia, costó mucho trabajo, pero fue la tarea más amorosa que pude haber realizado por Jesús.

Descendiendo su cuerpo fatigosamente para mi estructura, desclavando primero una de sus manos, habiendo arrojado ya esa corona de espinas, que le había perforado el rostro, al tratar de desclavar el otro brazo, me abrazó pero ya no era Él, ya estaba desencarnado y yo me dejé abrazar por ese cuerpo sin vida, tan amado y junto al manto y las directivas del guardia, te fuimos bajando Jesús.

Como lloré cuando te tuve nuevamente entre mis brazos, no podía creer lo que te habían hecho, amado esposo, me resistía hasta que de repente la calma volvió a mi, traté como pude de limpiar esa sangre, sudor y lágrimas, empapando tu rostro con las mías, no podía hermano, habían pasado muchas horas, solo atiné acariciarte y acariciarte, mi amado Jesús y supe que ahí en el Gólgota, junto al tuyo al hombre había quedado la mujer.
Después de haberlo trasportado y haberle dado sepultura de haberme abrazado, dándole las gracias a ese guardia que me ayudó, pude percibir, tu espíritu cuando me dijiste:

QUE ERAS FELIZ AL LADO DE DIOS,
QUE SECARA MIS LÁGRIMAS.

Ahí comprendí que ahora nuevamente, junto a esta humanidad que te había azotado quedaba la discípula, quedaba tu hermana, la que tenia que contener a tus padres que habían quedado con vida, sufriendo desgarrados tu muerte, pese a toda su comprensión quedaba la hermana, quedaba la discípula que

TRASMITIÓ MIENTRAS TUVO VIDA, TU IDEA NUEVA

Muchos de aquellos a quien le dijiste a Pedro que en algún momento iban a estar nuevamente a su lado, hoy están acá ¿Verdad Maestro?
Andrés, Santiago, tantas veces íbamos juntos a calmar el dolor, Pedro amado, pero la felicidad de este espíritu es inconmensurable hermano.
Quise trasmitirte la sensación que tuve cuando en materia, sentí el amor de la mujer, por este que hoy es mi Maestro y tu Maestro. Hasta siempre hermanos.

Continúa de Jesús de Nazareth:
Continúa hoy este espíritu acompañando esta hermosa Obra de la Redención y como lo dijo nos acompañan muchos de esos hermanos, que caminaron humanamente a nuestro lado y en los cuales encontré tristezas y alegrías.

Distintos sentimientos y vibraciones espirituales, que percibía con total claridad, sin embargo nunca, nunca hermano, deje de amarlos, en ningún momento dudé que tendrían su momento espiritual para aceptar su propia realidad y modificar el sufrimiento, que no les permitía muchas veces mas que odiar, pero hoy muchos de ellos me acompañan, te acompañan también a ti hermano, fue siempre una ardua tarea, pero así como tú compruebas, cuando con tu esfuerzo vas mejorando tu estado espiritual, así como tú lo compruebas, vivimos nosotros espiritualmente esa realidad de la Redención espiritual.
Ten la alegría de saber que te estamos acompañando y solicitarte como en cada oportunidad lo hago, que me acompañes hermano, porque necesitamos de tus vibraciones espirituales, que las elabores, que la trasmitas, que sean fraternas y amplias, por este tu hogar.

Para que se modifiquen esas situaciones que tanto sufrimiento producen y que generan hechos violentos, tan violentos que no le permiten a esos hermanos aceptar, ese cambio de condición espiritual y continúan en un estado de alteración.

Ya tienes la aclaración como corresponde con ese orden, que esta establecido y que me permite acercar como en este momento mi vibración espiritual, está en tu libertad hermano proyectar tu intención de acompañarnos, de mejorar tu estado espiritual y de ayudar a esta amada humanidad.

Voy a pedirte hermano Director General, que predispongas a los hermanos para la tarea de trasmitir Fluido espiritual manteniendo siempre.
Contesta el DGE: Todo listo Maestro
Continúa Jesús: Hermana comenzamos.
Fracciones espirituales en ese proceso de purificación, llegan a ti hermano, en donde te encuentres genera la intención de tener equilibrio, en tu estado espiritual hermano.

Esta vibración espiritual nos hermana, te brindo mi amor, te acercamos aquello, que tantas veces con desesperación pides.
Es este el estado espiritual que debes sostener, para que esa ayuda espiritual sea una realidad. Ama hermano, perdona.
Este Fluido espiritual llega a cada partícula, fracción espiritual, que te acompaña, a ese mineral que es el agua.
Razona con claridad hermano para que realmente compruebes lo que te ofrecemos.

Suspendemos, con esa misma paz espiritual que sientes hermano. Vamos a permanecer unos instantes más, queremos compartir ese abrazo humano y espiritual que se van ofrecer, pueden hacerlo hermanos, queremos compartir este momento; hazlo con sinceridad, con alegría, no te limites en tu expresión de amor.
Es la Enseñanza de la fraternidad hermano que sea una realidad. Esto es hermano lo que esta enseñanza te trasmite, eso es hermano, tu acción fraterna, de amor. Hasta siempre.

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