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lunes, 13 de febrero de 2012

Acto Espiritual de FE dedicado a la “NATIVIDAD” MENSAJE ESPIRITUAL de JESÚS DE NAZARETH FIRENZE ITALIA

“Queridos hermanos, mi mensaje es para cada uno de vosotros; yo espero que además de las palabras, les llegue la vibración, que es la comunicación más profunda del espíritu. Algunos de Uds. comprenderán más allá de las palabras, serán los que sepan escuchar con el espíritu, que sepan abrirse.
Me llaman Maestro, yo no soy Maestro, Maestro es una palabra humana, yo soy un hermano, un hermano que busca ayudar a aquellos a los que considera como su familia, la familia espiritual, que busca calmar los sufrimientos, pero no soy diferente de ninguno de Uds. Ustedes son como yo y al comprender que son como yo, darán un paso adelante, saldrán de aquellas arenas movedizas espirituales que los tienen apresados. Existe una sola vía, es la  vía del altruismo, del amor.
Viven en un mundo complejo, a veces, difícil de entender. Pero algunos ocultan verdades sencillas detrás de palabras difíciles. En realidad, todo podría ser más fácil.
En vuestra realidad están los que tienen sufrimientos mayores y no pueden Uds. pasar a su lado con indiferencia, sin verlos. Esto no va a ser un progreso para Uds. Hermanos. Uds. no pueden ignorar al que está a su lado. La evolución está hecha de fraternidad.
Les puedo decir que probablemente haya cambios importantes en su sociedad, la dirección que tomen  esos cambios depende también de Uds., no son cosas más grandes que Uds., sobre las cuales no tengan influencia, el cambio también depende de Uds. Yo no soy  profeta, no puedo predecir el futuro, no puedo hacerlo porque existe el libre albedrío, porque la orientación que le den a su sociedad depende de las decisiones individuales, de las decisiones de particulares, de la decisión de cada uno de Uds. El progreso espiritual es desde luego algo que va mucho más allá de las injusticias que viven en su entorno, pero esas injusticias sociales alimentan la desarmonía, el odio, el rencor. Hay pueblos, sociedades, que tienen mucho, que son ricos, y cuando pierden un poco de lo que tienen, inmediatamente se sienten pobres; hay pueblos, sociedades que tienen poco, y cuando ganan un poco, se sienten ricos. La riqueza y la pobreza materiales, Hermanos, no tienen nada que ver con la riqueza espiritual.
La riqueza espiritual es su capacidad de amar, de pensar en los demás. No les digo que piensen en los demás tanto como en Uds. mismos, sino que piensen en los demás más que en Uds. mismos, porque cuando manifiestan amor hacia el prójimo, están haciendo la cosa más grande que pueden hacer por Uds. mismos; están volviéndose espíritus mejores.
Yo les invito a compartir lo que tienen, también materialmente, porque detrás de ese compartir hay un acto espiritual: lo que guardan tan solo para Uds. tal vez les haga sentir más ricos materialmente pero no les dará más felicidad. En el momento en el que dan algo y lo hacen con amor, esperando poder calmar los sufrimientos de otro, aumentan su riqueza espiritual; es un pequeño paso hacia la verdadera felicidad. La felicidad es compartir, no se puede ser feliz solo. Somos realmente felices cuando estamos en condiciones de comprender la armonía del hermano que está a nuestro lado, es en ese momento que el amor se expresa: no hay otra manera.
Me piden ayuda, a menudo, y yo estoy disponible, los ayudo siempre, en todo momento. Deben tener confianza en el Bien, pero tengan confianza también en Uds. mismos, porque cada uno de Uds. se puede ayudar a sí mismo más de lo que se imaginan: lo que pueden hacer Uds. para sí mismos, nadie más puede hacerlo. Son algo maravilloso, son el objeto de la Creación, y al ver a un hermano suyo deben aprender a ver lo que es, y esto los hará superar todas las discriminaciones, todas las marginalizaciones que existen en la sociedad humana. Cada hermano con el que se encuentren es un destello de Dios, es algo inmenso.
Uds. festejan con su familia este momento, pero yo les digo: hagan lo necesario para que de a poco la humanidad llegue a ser su familia. Traten a los hijos de los demás como si fuesen sus hijos, porque en cierta parte lo son; traten los padres de los demás como si fuesen sus padres, porque en parte lo son; traten cada ser humano que encuentren en su camino material como a un hermano, porque lo es. Es sencilla, al fin de cuentas, la Enseñanza espiritual, es el desorden espiritual el que la vuelve complicada. Ahora invito a aquellos que libremente han decidido tomar el compromiso espiritual con esta Institución a que vengan adelante.
Queridos hermanos: a todos les digo que un compromiso con el Bien no crea una cadena porque es un acto de amor y el amor no crea cadenas sino que las rompe, nos vuelve libres. Es un compromiso, hermanos, que les lleva a representar al Bien, al amor, en cada ámbito social en el que vivan sus vidas, a transmitir esta Enseñanza hecha de solidaridad, de altruismo, a aquellos con los que entran en contacto. Se animan, Hermanos, a recorrer la senda del amor? Espero su respuesta.”
Los hermanos responden: “Si, Maestro.”
“El camino del amor es el camino que lleva a la felicidad, pero la felicidad es algo que vivirán en la felicidad de aquellos a los que ayuden: la sonrisa de aquellos a los que hayan regalado una sonrisa será la sonrisa de su espíritu, Hermanos. Y la fuerza aumentará, paso a paso, en este sendero. Yo sé que recogerán buenos frutos, que superaran cada duda, cada temor, cada incertidumbre. Y estaré con Uds. y Uds. estarán conmigo en este camino, juntos con todos los espíritus que me acompañan.
Pueden regresar a sus asientos Hermanos.
Renueven el compromiso espiritual que han tomado con el Bien todos los días. Cada día puede ser un día especial, un día de evolución, de aprendizaje. Cuando se despierten por la mañana, piensen en esto: piensen que cada día de esta vida material es una oportunidad, aprovechen todas las oportunidades que la vida les ponga adelante.
Los momentos que comparten en estos instantes pueden ser buenas semillas que germinen en sus espíritus.
Les pido que se predispongan a recibir este fluido espiritual con fracciones espirituales purificadas. Trasmitir el fluido es un acto de amor, recibirlo también es un acto de amor, un acto de disponibilidad.
Que estas fracciones de amor, de Bien, los envuelvan, los protejan con su armonía y así como ahora les trasmito este fluido espiritual, les pido que lo retransmitan a quienes lo necesiten, los que encuentren en su camino. El mensaje de amor circula a través de sus acciones, a través de sus ejemplos, no conoce barreras y nada puede detenerlo. Si hace dos mil años ha atravesado los mares y se ha propagado por toda Europa, hoy puede hacer otro tanto a través de sus acciones. La enseñanza espiritual no se trasmite hablando, se trasmite actuando. Tengan fe en el Bien, yo tengo fe en Uds. porque veo lo que son realmente, que va más allá de lo que creen ser. Que este fluido los refuerce y los ayude a recorrer el camino del Bien. Si tropiezan, que les dé la fuerza de volver a levantarse y continuar. Apóyense los unos a los otros, únanse en un abrazo universal, que les haga sentir lo que son realmente: hermanos espirituales! Sigan llevando este mensaje afuera de estas aulas, ya no teman amar, no teman ser justos, ser buenos. Cada uno de Uds. tiene dentro de sí una energía que ni siquiera imagina y día tras día, pueden ir descubriéndola en este sendero. Los abrazo a todos, hermanos, y seguiré sosteniéndolos a cada instante, nunca los abandonaré. Lleven estas vibraciones a sus familias, Hermanos! Hasta siempre.”
ESTE MENSAJE FUE PUBLICADO EN EL BOLETIN EDITADO EN LA REGION EUROPEA  EN ITALIANO Y TRADUCIDO POR LA HNA. ANNE CASTILLO DEL GRUPO DE DIFUSION DE MIRAMAS EN FRANCIA, A LA CUAL AGRADECEMOS MUCHO.

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